miércoles, 22 de diciembre de 2010

¿Quién está en el Portal de Belén?

Una de las más populares tradiciones en la cultura española de la celebración de las navidades es la colocación en todas las casas de un “Portal de Belén”. Sin embargo, no todos están de acuerdo en qué personajes deben estar allí, ni nadie se ha planteado qué lugar y espacio debe ocupar cada uno de ellos.

Por todo ello os invito a leer este artículo, titulado “¿Portal de Belén o camarote de los Marx?”, para ver si nos aclaramos, ya que las fuentes consultadas no hacen sino aumentar la confusión.

¿Portal de Belén o camarote de los Marx?

No sabemos si estas próximas navidades tendremos luces en las calles, tampoco sabemos si tendremos que estar dentro de nuestras casas con anorak, guantes y gorro de lana por no poder pagar el recibo de la luz y el gas, pero sea como fuere, lo mejor es afrontarlo con sentido del humor, así que aquí va este trabajo de investigación sobre diversas fuentes consultadas:
 
Según nuestras tradiciones populares, el portal de Belén debía ser algo parecido al camarote de los hermanos Marx. Cuando uno repasa la letra de las canciones de nuestro villancicos no puede reprimirse el asombro y compadecer a aquél niño Jesús que nació en el más absoluto caos. Hagamos un breve recuento.
 
“En el portal de Belén hay estrellas, sol y luna”, menos mal que están bien iluminados, porque a continuación pasan a decirnos que allí están “la Virgen, San José y el niño que está en la cuna”. Hasta ahí todo normal, pero resulta que “en el portal de Belén hacen lumbre los pastores”, o sea, que ya se les han metido de okupas un grupo de pastores y sin miramientos con el recién nacido se ponen a hacer fuego y a ahumar al niño. Pero ahí no acaba la cosa porque los pastores deciden hacer un guateque: “hay un hombre haciendo gachas, con la cuchara en la mano, repartiendo a las muchachas”. O sea, que se montan una juerga con chicas y todo.
 
Para que nada falte también hay “un buey y una mula” y para colmo “han entrado los ratones” que a San José “le han roído los calzones”. No obstante, las prendas de ropa que haya podido salvarse de la dentadura de esos roedores se las quitan los ladrones: “...que los pañalillos los están robando”. ¡Pobre niño! En un establo convertido en cabaret, lleno de animales, de ladrones, de pastores juerguistas que cocinan y se lían con las chicas mientras unos roban y otros roen...
 
Ahora bien, ese jolgorio debió parecerles poco a los desalmados pastores, porque no se les ocurre otra cosa que empezar a gritar “venid, venid pastorcillos”. Ea! que como éramos pocos, que vengan más. Pero no se limitan a decirles que vengan, les dejan bien claro que aquello es una fiesta por todo lo alto: “venid con la pandereta y castañuelas al portal”. Y hasta hay un pastorcillo se lo toma tan en serio que dice “frente al portal tocaré con mi tambor”. Pero ¡desgraciao! ¡cómo va a poder dormir el niño si te pones como un obseso a aporrear el tambor!
 
La noche debió ser muy larga, como la de fin de año, cuando la gente no se va hasta que amanece. Así se deduce porque al final hace presencia en el portal el Paquito el chocolatero de aquella época. Así nos lo relata otro villancico: “hacia Belén va una burra cargada de chocolate”. Y en el colmo del abuso y de la falta de consideración, tienen el morro de cantar “María ven acá corriendo que el chocolatillo se lo están comiendo”. O sea, que no sólo les dan la matraca durante toda la noche, sino que encima no les dejan ni probar el chocolate.
 
Ante un comportamiento tan poco cívico por parte de los pastores y sus amigotes y amiguitas, sin respetar lo más mínimo la necesidad de calma y sosiego que debe acompañar a un recién nacido y a su madre después del parto, yo voy a celebrar este año la Nochebuena con un minuto de silencio para que al menos, dos mil y pico años después, tengan ese merecido instante de silencio y tranquilidad que no pudieron disfrutar entonces.
 
Ssssssstttttttt!
 
Bibliografía consultada para el presente estudio: “Ande, ande la marimorena”, Fum, fum, fum”, “El tamborilero”, “Rin, rin”.
 


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2 comentarios:

Anónimo dijo...

Muy bueno.
No pensais que esto mismo es lo que pasa actualmente con las muchas mujeres que acaban de parir y se les llena la habitación de "amigos" o, cuando ya estan en casa, reciben visitas y visitas. Creo que el nacimiento de Jesus no fue una excepción ya que hoy 2011 y pico años despues ocurre lo mismo. Es la naturaleza humana

Vicente Fisac dijo...

Muy cierto, anónimo. Nada más después del parto cuando apetece un poco de descanso, o cuando uno regresa a casa para seguir la convalecencia después de una operación, se llena todo de amigos y familiares que no paran de hablar y te dan dolor de cabeza... y unos días después, cuando desearías compañía, ya no aparece nadie. Así es la naturaleza humana.